José
María Arguedas Altamirano (Andahuaylas, 18 de enero de 1911 -Lima, 2 de diciembre de 1969) fue un escritor, poeta, traductor, profesor,antropólogo y etnólogo peruano.
Como escritor es autor de novelas ycuentos que lo han llevado a ser considerado
como uno de los tres grandes representantes de la narrativa
indigenista en el Perú,
junto conCiro Alegría y Manuel Scorza.
Introdujo en la literatura indigenista una visión interior más rica e incisiva.
La cuestión fundamental que se plantea en sus obras es la de un país dividido
en dos culturas (la andina de origen quechua y la occidental, traída por los
españoles), que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo.
Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el
núcleo de su visión.
Su labor como antropólogo e investigador social no ha sido muy
difundida, pese a su importancia y a la influencia que tuvo en su trabajo
literario. Se debe destacar su estudio sobre el folclore peruano, en particular
de la música andina; al respecto tuvo un contacto estrechísimo con cantantes,
músicos, danzantes de
tijeras y diversos
bailarines de todas las regiones del Perú. Su contribución a la revalorización
del arte indígena, reflejada especialmente en el huayno y la danza, ha sido muy importante.
Fue además traductor
y difusor de la literatura quechua, antigua y moderna, ocupaciones todas que
compartió con sus cargos de funcionario público y maestro.
La plaza de Abancay.
En 1923
abandonó su retiro al ser recogido por su padre, a quien acompañó en sus
frecuentes viajes laborales, conociendo más de 200 pueblos. Pasaron porHuamanga, Cuzco y Abancay.
En esta última ciudad ingresó como interno en el Colegio Miguel Grau de los Padres Mercedarios, cursando el quinto y sexto
grado de primaria, entre 1924 y 1925, mientras su padre continuaba su vida
itinerante y su hermano Arístides seguía su educación en Lima. Esta etapa de su
vida quedó conmovedoramente plasmada en su obra maestra, Los ríos profundos:
Mi padre no pudo encontrar nunca dónde fijar su residencia; fue un abogado
de provincias, inestable y errante. Con él conocí más de doscientos pueblos.
(...) Pero mi padre decidía irse de un pueblo a otro cuando las montañas, los
caminos, los campos de juego, el lugar donde duermen los pájaros, cuando los
detalles del pueblo empezaban a formar parte de la memoria. (...) Hasta un día
en que mi padre me confesó, con ademán aparentemente más enérgico que otras
veces, que nuestro peregrinaje terminaría en Abancay. (...) Cruzábamos el
Apurímac, y en los ojos azules e inocentes de mi padre vi la expresión
característica que tenían cuando el desaliento le hacía concebir la decisión de
nuevos viajes. (...) Yo estaba matriculado en el Colegio y dormía en el
internado. Comprendí que mi padre se marcharía. Después de varios años de haber
viajado juntos, yo debía quedarme; y él se iría solo.
En el verano
de 1925, cuando se hallaba de visita en la hacienda Karkequi, en los valles del Apurímac sufrió
un accidente con la rueda de un trapiche,
de resultas del cual perdió dos dedos de la mano derecha y se le atrofiaron los
dedos restantes.5 Se
dice que atribuyó el hecho a un castigo sobrenatural por practicar la masturbación.
En 1926,
junto con su hermano Arístides empezó sus estudios secundarios en el colegio
San Luis Gonzaga de Ica,
en la desértica costa peruana, hecho que marcó su alejamiento del ambiente
serrano que había moldeado hasta entonces su infancia, pues hasta entonces
había visitado la costa solo de manera esporádica. Cursó allí hasta el segundo
año de secundaria y sufrió en carne propia el desprecio de los costeños hacia
los serranos, tanto de parte de sus profesores como de los mismos alumnos. Se
enamoró intensamente de una muchacha iqueña llamada Pompeya, a quien le dedicó
unosacrósticos,
pero ella lo rechazó diciéndole que no quería tener amores con serranos. Él
se vengó llegando a ser el primero de la clase en todos los cursos, derrumbando
así la creencia de la incapacidad intelectual del hombre andino.
En 1928
reanudó su vida trashumante otra vez en la sierra, siempre junto a su padre.
Vivió entre Pampas y Huancayo;
en esta última ciudad cursó el tercero de secundaria, en el colegio Santa
Isabel. Fue allí donde se inició formalmente como escritor al colaborar en la
revista estudiantil Antorcha;
se dice también que por entonces escribió una novela de 600 páginas, que
tiempo después le arrebataría la policía, pero de la que no ha quedado huella
alguna.7
Cursó sus dos
últimos años de secundaria (1929-1930) en el Colegio Nuestra Señora de La
Merced, de Lima,
casi sin asistir a clases pues viajaba con frecuencia a Yauyos para
estar al lado de su padre, que se hallaba agobiado por la estrechez económica.
Aprobó los exámenes finales, terminando así sus estudios escolares
prácticamente estudiando sin maestro.
Novelas y
cuentos
·
1935: Agua.
Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay.
Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana
de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura
Internacional, de Moscú.
·
1941: Yawar fiesta. Novela. Revisada en 1958.
·
1954: Diamantes y pedernales. Novela,
conjuntamente con una reedición del libro Agua y el cuento «Orovilca».
·
1955: «La muerte de los Arango». Cuento.
Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
·
1958: Los ríos profundos. Novela. Premio
Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978
por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
·
1961: El Sexto.
Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
·
1962: La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
·
1964: Todas las sangres. Novela.
·
1965: El sueño del pongo. Cuento, en edición
bilingüe (castellano-quechua).
·
1967: Amor mundo. Colección de cuatro cuentos de tema erótico: «El
horno viejo», «La huerta», «El ayla» y «Don Antonio».
·
1971: El zorro de arriba y el zorro de
abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada
póstumamente.
Estudios etnológicos, antropológicos y del
folcklore
Estos conforman la mayor parte de su producción escrita (solo un 12 %
de esta corresponde a su narrativa).
·
1938: Canto kechwa. Con un ensayo sobre la
capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Edición bilingüe
preparada en la prisión.
·
1947: Mitos, leyendas y cuentos peruanos.
Recogidos por los maestros del país y editados en colaboración conFrancisco Izquierdo Ríos.
·
1949: Canciones y cuentos del pueblo quechua.
·
1953: Cuentos mágico-realistas y canciones de
fiestas tradicionales: Folclor del valle del Mantaro.
·
1956: Puquio, una cultura en proceso de cambio.
·
1957: Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
·
1957: Evolución de las comunidades indígenas.
Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado en 1958.
·
1958: El arte popular religioso y la cultura
mestiza.
·
1961: Cuentos mágico-religiosos quechuas de
Lucanamarca.
·
1966: Poesía quechua.
·
1966: Dioses y Hombres de Huarochirí.
Hermosa traducción directa al castellano, de los mitos de la creación del mundo
de la recopilación hecha por el sacerdote cuzqueño Francisco de Ávila a
fines del siglo XVI, en la provincia de Huarochirí.
·
1968: Las comunidades de España y del Perú.
·
1975: Señores e indios: Acerca de la cultura quechua.
Compilación de Ángel Rama.
·
1976: Formación de una cultura nacional
indoamericana. Compilación debida a Ángel Rama y cuyo título «busca
interpretar... una preocupación central de Arguedas».

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